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Email marketing en serio (I)

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Una de las tendencias de los dos últimos años ha sido el aumento del interés de las empresas por el marketing on-line, dado que éste es mucho más barato y más medible que otras formas de marketing. Esto lo observamos claramente en el número de peticiones de información para realizar campañas de email marketing y también porque tenemos la sana costumbre de analizar desde el punto de vista profesional parte del correo de este tipo que recibimos, sobre todo de empresas españolas.

Y los resultados no son muy alentadores, todo sea dicho. Por lo general el aumento del número de campañas de email marketing no ha venido acompañado de una mejora equivalente en la técnica y desarrollo de estas campañas, que suelen padecer males congénitos, que van a dar al traste con el esfuerzo realizado y la inversión hecha en un punto u otro del proceso global.

Email marketing con resultados Contacte con nosotros.

Enviar un mensaje de correo electrónico es muy sencillo. Enviarlo a un número grande de contactos es casi igual de sencillo pero requiere más trabajo. Pero realizar una acción de email marketing –sea un boletín o una promoción– y tener éxito es una labor que requiere pasos bien medidos, contar con los elementos técnicos necesarios y planificar todos los pasos de principio a fin para evitar naufragios. A continuación vamos a describir los requisitos de un proyecto de este tipo en base a nuestra experiencia:

Una base de datos comme il faut

Si usted quiere mantenerse activamente en contacto con sus clientes, usuarios o proveedores, en algún momento del desarrollo de su presencia Internet debe haberse planteado adquirir ciertos datos de contacto, especialmente la dirección de correo electrónico. Si aún no lo ha hecho deje inmediatamente de leer esta entrada del blog y corra a pensar cómo va a hacerlo, porque está usted descuidando una parte importante de su negocio.

Usted necesita una base de datos de contactos, que puede haber adquirido vía web (formularios de contacto, suscripción a boletines, registros previos a descargas de documentos, intercambio de tarjetas de visita, etc.). También necesita saber que hay una legislación en vigor sobre cómo sí y cómo no deben mantenerse comunicaciones vía correo electrónico de forma que se respeten los derechos de protección de datos de los usuarios. Para informarse con más detalle puede visitar la web de la Agencia de Protección de Datos. Si usted no respeta las disposiciones vigentes y asalta de forma desconsiderada a otras personas en Internet con sus mensajes comerciales sepa que no sólo va usted a ser considerado en Internet como alguien incivilizado (y entrará a formar parte de las listas negras de spammers) sino que la APD puede ir contra usted y sancionarle con hasta 600.000€ en los casos más graves. Un consejo: haga las cosas bien y obtendrá buenos resultados.

Por lo general, si usted mantiene una relación comercial reciente con algún contacto, usted estará autorizado a enviarle información comercial, siempre que habilite un mecanismo ágil por el que dicho contacto pueda ejercer sus derechos y ser eliminado de su base de datos de contactos. Adquirir listas de correo electrónico de fuentes dudosas no sólo le servirá para obtener malos resultados, sino que puede crearle problemas.

Recuerde una regla de oro respecto a la adquisición de información de sus contactos: Pida cuanta menos información mejor y obtendrá más contactos. Si pide mucha información tendrá menos inscripciones a través de sus formularios, tendrá que dar más explicaciones a la Agencia de Protección de Datos y además tendrá también más trabajo para mantener la lista de contactos al día. Y ésta es una labor muy importante, porque las estadísticas demuestran (sobre datos de correos particulares) que el 30% de las direcciones de correo electrónico de una lista dejan de ser válidos en el plazo de un año. Mantener una lista requiere dedicación, pero ése trabajo tendrá después su recompensa.

Comprender el proceso (o en qué se parece un mensaje de correo electrónico a un espermatozoide)

Cuando usted envía un mensaje de correo electrónico lo hace para atraer a usuarios a una página web de su sitio, y que estos interactúen con ella, ya sea rellenando un formulario, descargándose un documento o haciendo una compra. Si quiere usted obtener el mejor resultado de su campaña de email marketing necesita comprender los cuatro ecosistemas que el mensaje tendrá que atravesar para completar su objetivo:

  • Ecosistema #1: Los servidores de correo electrónico. Un mensaje en tránsito normalmente pasa por dos servidores de correo electrónico: el del remitente y el del destinatario. Hay bastantes variantes a este esquema, porque dependiendo de la aplicación de correo electrónico que estemos usando para el envío de nuestra campaña es posible que el propio software disponga de un pequeño servidor de correo electrónico, en cuyo caso el mensaje no pasa por nuestro servidor de correo electrónico habitual. Por otro lado es posible que nuestro destinatario esté utilizando un servicio independiente de filtrado antispam, por lo que antes de que el mensaje saliente llegue a su propio servidor de correo electrónico puede pasar por un tercero. Y existen también un buen número de vicisitudes técnicas, que nos pasan habitualmente desapercibidas que pueden fijar otras rutas en la entrega de nuestro mensaje de email marketing.
    Pero la cuestiones importantes que tenemos que tener en cuenta aquí es que queremos que nuestro mensaje sea entregado, y por tanto: a) no queremos que sea identificado como spam por su contenido; y b) no queremos que sea identificado como spam por su procedencia (el servidor de correo saliente que utilizamos puede estar incluido en listas negras o bien no ser considerado autorizado a enviar correo del dominio del remitente). Esto, incluyendo la calidad de nuestra lista de contactos, es lo que técnicamente se conoce como «entregabilidad» («deliverability«).
    La moraleja es: enviar mensajes de una campaña de email marketing no es enteramente igual que enviar un mensaje convencional. Si nos equivocamos eligiendo el mecanismo, o bien seleccionamos incorrectamente a alguien que lo haga por nosotros, los resultados pueden ser pocos, ninguno o incluso negativos (como que se nos relacione con el envío de spam y entremos a formar parte de una lista negra). Y si esto es así nos habremos equivocado al iniciar el camino, habremos fracasado en este primer ecosistema, y nuestro mensaje no llegará a destino, sino que acabará sus días en un tanque de spam.
  • Ecosistema #2: La Bandeja de Entrada. Vivimos en un mundo saturado de mensajes entrantes, de correo electrónico, SMS, tweets, noticias vía RSS… Cada mensaje entrante compite con muchos otros del mismo u otros orígenes, y el usuario, bombardeado continuamente incluso si dispone de un buen filtrado contra spam, va a decidir en un segundo cuáles va a abrir y cuáles va a descartar. Y ése es el margen de tiempo de que usted dispone para ganar a los demás remitentes por una cabeza. En ese segundo el destinatario va a poder ver dos cosas: el Asunto del mensaje y su Remitente. Además, cada uno de estos dos datos, dispone de una longitud pequeña en la que usted puede expresar inicialmente lo que tiene que decir. Por eso es muy importante que: a) Su Asunto sea breve y directo, indicando cuáles son los beneficios para el destinatario; b) Su Remitente sea fiable e interesante. Si usted envía un mensaje que diga: «Un buena opportunidad», procedente de «Reverendo Elmer Ukelele», tenga la absoluta seguridad de que va a fracasar, salvo que alguno de sus contactos sea perfectamente iletrado en términos de Internet. El asunto debe ser resumido en 50 caracteres y su destinatario debe reflejar su marca, ambos perfectamente escritos tanto en lo relativo a la ortografía como a la puntuación. Utilice siempre para el remitente una dirección de correo electrónico de su propio dominio, no una de Hotmail o de Telefónica, porque resta credibilidad al mensaje y a su negocio.
    Si falla usted en este ecosistema, su mensaje estará muerto, porque pasará directamente desde una lista de mensajes entrantes a la Papelera, y ahí habrá acabado su ciclo.
  • Ecosistema #3: El panel de visualización y el mensaje HTML. La siguiente etapa en la consecución de nuestro objetivo es que el destinatario pueda ver nuestro mensaje de HTML y haga clic en él. Para ello tenemos que tener en cuenta un buen número de elementos que van a influir en esta fase. Por un lado es necesario visualizar el mensaje en un área limitada de la pantalla, en diferentes clientes de correo electrónico, en diferentes medios: Pantallas de más y menos resolución, Microsoft Outlook, Mozilla Thunderbird, MacOS Mail, GMail, Yahoo! Mail, Hotmail, dispositivos móviles (iPhone, Android, Blackberry)… Un estándar aceptado es que el ancho del mensaje no debe superar los 600 puntos, pero si sospechamos que una parte importante de nuestros destinatarios lee sus mensajes a través de un smartphone esos 600 puntos pueden ser demasiados, o que incluso su cliente de email no soporte HTML, y entonces puede ser necesario que cambiemos nuestros parámetros.
    ¿Imágenes dentro del mensaje? Un porcentaje bastante alto de los usuarios tienen, por motivos de seguridad, deshabilitada la visualización automática de imágenes, por lo que el aspecto de un mensajes sin sus imágenes es también un factor a tener en cuenta.
    ¿Problemas a la hora de visualizar el mensaje? Necesitamos una versión alternativa alojada en un servidor web.
    Y sobre el mensaje puede decirse lo obvio: tiene que atraer la atención del receptor y motivarle para hacer clic en algunos de los CTA («Call to action» o «Llamada a la acción») que incorpore. ¿Cuántos debe incluir? ¿Cómo distribuirlos? ¿Será mejor enviar la versión A o la B?
    Lo que es seguro es que si nuestro destinatario está mirando el mensaje y no conseguimos convencerle en tres segundos de que éste conduce a algo que le interesa, abandonará para seguir procesando una larga lista de otros mensajes de correo electrónico que compiten con el nuestro. Fin del viaje.
  • Ecosistema #4: La landing page. La prueba final. Si nuestro destinatario ha llegado hasta aquí es porque hasta el momento hemos conseguido mantenerle interesado. Nuestro objetivo es que el usuario interactúe con la página de llegada de alguna manera: rellenando un formulario, descargándose un documento, rellenando una encuesta, viendo una presentación, suscribiéndose a una newsletter, etc. Es importante que tengamos en cuenta que no podemos perder el trabajo hecho hasta ahora con dos errores principales de las landing pages:
    a) Que no cumplan lo que hemos prometido en nuestro mensaje de correo electrónico. El visitante se siente frustrado, abandona la página y nuestra imagen se ve perjudicada.
    b) Que no tengan una imagen congruente con el mensaje de correo electrónico desde el que han llegado. Nuestro contacto puede pensar que algo no va bien, que existe algún error y que no está en el sitio que pretendía visitar.
    La landing page es un entorno específicamente pensado para recibir visitantes desde campañas de email marketing. No debe confundirse con una página regular de nuestro sitio web, y de este punto depende su capacidad de convertir un visitante en un posible cliente.

En nuestra experiencia nos encontramos con que el 90% de la atención del cliente que quiere realizar una campaña de email marketing se centra únicamente en este cuarto ecosistema, la landing page, y el otro 10% restante va al contenido del mensaje HTML. Por lo general todos los otros aspectos –y no se trata sólo de aspectos técnicos– son pasados por alto.

Sin embargo, como podemos ver, el proceso de entrega de cada uno de los mensajes que forman parte de nuestra campaña de email marketing tiene que atravesar por un sinnúmero de obstáculos, entornos hostiles y sobrevivir a un buen número de competidores. Aunque nosotros enviemos miles de ellos, sólo unos pocos serán capaces de alcanzar su objetivo y, a veces, el resultado valdrá la pena. Es en eso en lo que un mensaje de correo electrónico se parece a un espermatozoide.

En el siguiente post de esta serie veremos cómo tratar una campaña de email marketing no como una tarea única que termina cuando el envío se ha realizado, sino como un proceso de negocio que es necesario medir antes y después de realizado, y cómo aplicar inteligencia en él.

Publicado en: Marketing digital

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Reflotando un sitio web

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El año 2010 marcará los veinte años de la existencia de la web. Tim Berners Lee diseñó y desarrolló por primera vez este increible protocolo en 1990, mientras trabajaba para el CERN. En estos años la evolución ha sido increible, de lo cual todos nosotros somos testigos cada día.

De las primeras versiones de la web, austeras por necesidad, pasamos a webs con muy diferentes orientaciones estéticas y capacidades. Andando el tiempo muchas de esas webs –las de aquellas organizaciones que están dejando escapar un tren que necesitan coger–  han ido languideciendo en sus servicios de alojamiento, recibiendo visitas ocasionales, y dejando en sus visitantes actuales la misma sensación de melancolía que cuando se ojea un periódico de 1952.

En nuestro trato con clientes de pequeñas y medianas empresas nos encontramos frecuentemente con estos casos, aunque también es verdad que detectamos sin duda un interés por volver a ganar la iniciativa y dedicar atención a la web como herramienta del negocio. En estos casos, solemos encontrarnos con una serie de síntomas que delatan el abandono del sitio:

  • La web está concebida en los términos y pensando en las motivaciones del que la hace, en lugar de las del que la visita. Esto es realmente un pecado capital, máxime porque cada vez más la concepción de la web queda en manos de personal relacionado con el marketing, no por personal técnico.
  • Su contenido, tanto en información como en metainformación, no está concebido con los buscadores en mente. Esto hoy en día es el equivalente al suicidio web, porque desapareces del mapa.
  • No se ajusta a los estándares HTML actuales. En un primer momento puede pensarse que esto es un aspecto secundario, de esos que encantan a los técnicos y molestan a los ejecutivos, pero la calidad del código de un sitio incide directamente en sus indexabilidad por los buscadores, es decir, en el posicionamiento que el sitio vaya a tener en los motores de búsqueda.
  • No dispone de un sistema de analítica (estadísticas) web moderno. Hoy en día no hay excusa válida para no disponer de información detallada y personalizada de qué ocurre en nuestro sitio web, con las herramientas tipo Google Analytics, que son gratuitas e increiblemente potentes.
  • El diseño es antiguo. La primera impresión es una ocasión única. Si no somos capaces de dar una buena impresión mejor sería no dar ninguna. Todos nos hemos encontrado alguna vez con webs del tipo «1995» (webs primitivas de estética cuestionable, el inevitable dancing baby y el contador de visitas roto), tipo «2000» (con esa inexplicable moda de formatear los textos en 7 puntos e incluir «::» y «:..» en cada título al alcance de la vista) u otros con una interminable e incongruente variedad de tipos de letra, simplemente porque están disponibles (lo que se conoce como ramson note web, web de nota de secuestro).
  • Ninguna concesión a la usabilidad. Yo ya sé cómo se hace cada cosa. Cada cuál que se arregle como pueda.
  • El sitio está concebido como un folleto publicitario. La web es una parte integrante del negocio y de las actividades de la organización. Renunciar a esas capacidades pone de manifiesto o bien una incapacidad para darse cuenta de la auténtica naturaleza de la web o bien una falta de interés por proporcionar a los clientes y posibles clientes lo que buscan. El coste no es hoy en día una escusa válida, porque existe una miríada de soluciones baratas o de código libre para poner en servicio el sistema que sea requerido en el trato con nuestros usuarios.
  • El sitio carece de un dominio propio, o dispone de dominio propio, pero las direcciones de correo electrónico de las personas que trabajan en la empresa son de un servicio de correo gratuito. Teniendo en cuenta lo que cuesta anualmente un dominio, es una forma de dar una mala imagen como otra cualquiera.

Es patente para todos que nos encontramos en un periodo de crisis, y que éste puede ser más largo de lo inicialmente esperado. En estas circunstancias parece claro que invertir en las herramientas que nos hacen más competitivos, que menos cuestan y que más nos acercan a los clientes es una prioridad.

Coca Cola o Audi pueden pagarse campañas de anuncios en televisión, e incluso mantener una fria distancia con el consumidor. Por el contrario la pequeña y mediana empresa tiene medios mucho más limitados, y necesita la cercanía a su cliente desesperadamente. Las herramientas y las oportunidades están ahí. Su coste es pequeño, pero el coste de la oportunidad perdida… ese coste puede ser muy alto.

Publicado en: Miscelánea Web

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Por qué la crisis es buena para Internet

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Mientras muchos tipos de negocios sufren los efectos de la crisis es de esperar que Internet no sea precisamente un sector que vaya a sufrir con este estado de cosas. Dado que nosotros estamos en este negocio podría pensarse que esto es wishful thinking, pero hay buenas razones para pensar que esto será así.

Por un lado la publicación de sitios web está directamente relacionada con la oferta de bienes y servicios. Renunciar a estar en Internet es sencillamente contribuir a hacer más profundo la fosa de uno. En un tiempo en el que la competencia se hará previsiblemente más feroz, el disponer de una presencia sólida en la red es prácticamente condición sine-qua-non para poder seguir tomando parte en la carrera.

Si hablamos de comercio electrónico, el poder ampliar la base de clientes será fundamental para cualquier negocio -lo cual tendrá también implicaciones logísticas-. Las tiendas on-line tienen aún mucho camino por recorrer en España en comparación con otros países de la UE. Hay que vender, sea donde siempre o en cualquier otro lugar, y hay que vender 7×24.

Y eso por no hablar de los sitios web comparadores de precios, o de comentarios de los clientes/usarios de bienes o servicios, que se beneficiarán de una actitud mucho más concienzuda de los consumidores, quienes a buen seguro querrán adquirir más información y opiniones sobre cualquier bien que estén pensando en adquirir antes de gastar su dinero.

El marketing en Internet es probablemente una de las actividades que más va a ser beneficiadas por la crisis. Muchas empresas dispondrán de presupuestos de marketing reducidos y a los que se pretenderá exprimir hasta la última posibilidad, y conocer bien cuáles son sus resultados. Puesto que Internet gana audiencia por encima de cualquier otro medio y el marketing en Internet es más barato y mucho mejor medible es previsible que una parte importante de los presupuestos corran ese camino.

Dentro de esta categoría será posiblemente el email marketing donde se observe un desarrollo más intenso, dado que será necesario para muchas organizaciones ir en busca del cliente, en luga de esperar a que éste caiga como fruta madura. Siempre controvertido, el email marketing tiene como ventaja sobre otros mecanismos el que permite dirigirse activamente al interesado. Esto, ligado a la vigorosa lucha contra el spam, hará más importante ser capaz de detectar la afinidad del potencial cliente con nuestros productos y/o servicios y tratar de convencerle para que entre a formar parte de listas de permission marketing, ya que ese interés es precisamente la frontera entre publicidad e información.

En el campo de la publicidad Expansión publicaba el día 11/11/2008 cifras de Zenith Optimedia que hacían referencia a la pérdida de cuota del mercado de la publicidad que experimentarán los diferentes segmentos entre 2007 y 2010. Internet gana el mismo porcentaje (alrededor de un 4%) que pierden los periódicos convencionales. Televisión, revistas y radio permanecen en esta previsión en sus 44, 9 y 9% respectivamente. Durante 2009 Internet será el soporte del 10% del gasto publicitario, en comparación con el 1,32% del año 2002.

Publicado en: Empresa Marketing digital

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Software propietario frente a Software Libre frente a Software Como Servicio

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Las aplicaciones on-line presentan un panorama realmente interesante en los años pasados, y ciertamente van a convertirse en un asunto de especial trascendencia en las tecnologías de la información empresariales de los próximos años.

Si usted trabaja en una pequeña o mediana empresa es posible que aún no le haya llegado el momento de plantearse la necesidad de contar con una o una combinación de estas herramientas, pero esté seguro de que en el futuro deberá hacer frente a esa posibilidad.

Actualmente el mercado de las aplicaciones on-line presenta una serie de posibilidades, de diferente naturaleza, que una pyme debe considerar, pues el adoptar una u otra posibilidad puede tener un efecto importante en el costo de adquisición, tiempo de implantación de la solución, coste de mantenimiento y posibilidades de desarrollo futuro. Intentaremos ofrecer una panorama de las alternativas disponibles, analizando sus aspectos más fuertes y sus posibles debilidades.

Tipos de aplicaciones on-line
A buen seguro usted se ha topado ya en más de una ocasión, probablemente en su trabajo diario, con aplicaciones on-line de muy diversa índole:

  • Content Management System (CMS). Se trata de una herramienta de publicación de contenidos web. Los contenidos están habitualmente almacenados en una base de datos y uno o varios editores, utilizando herramientas web administrativas, publican o modifican contenidos.
  • Blogs (web log o bitácora). Son un caso particular de los anteriores, orientados a la publicación de artículos de opinión y que habitualmente están especializados en algún tema. Esta colección de artículos, por ejemplo, está desarrollado utilizando como base un software de blog (WordPress).
  • Webmail (Correo web). Prácticamente cualquier persona que ha utilizado alguna vez Internet dispone de una cuenta gratuita en algunos de los proveedores más importantes (Gmail/Google, Yahoo! o Hotmail). Se trata de una herramienta web que permite al usuario hacer uso de su correo electrónico, sin necesidad de depender de un cliente de correo instalado localmente (Thunderbird, Outlook), y por tanto desde cualquier ordenador conectado a Internet. En ocasiones estos servicios van también ligados a herramientas de colaboración entre usuarios, mensajería instantánea y aplicaciones PIM (Personal Information Managers; agendas, calendarios, etc).
  • CRM y ERP (Customer Relationship Management y Enterprise Resource Planning). Servicios de atención al cliente, con fuerte presencia de herramientas de marketing y de inteligencia de negocio. Los ERP son herramientas que componen el backoffice de una compañía, proporcionando integración de los datos de gestión de la compañía, desde planificación de la producción, asignación de recursos humanos, y un sistema CRM como subsistema del mismo.
  • Tiendas on-line, catálogos on-line, carritos de la compra.
  • Foros.
  • Cientos de otros tipos de aplicaciones.

Lo que tienen en común todas estas aplicaciones es que su software reside y es ejecutado en un servidor Internet, y sus usuarios utilizan un navegador web, desde cualquier lugar, para hacer uso de los servicios de la aplicación. ¿De dónde viene ese software? ¿Cuánto cuesta? ¿Qué lo diferencia del software instalado en su PC?

No, no viene de París
El software que se instala en los servidores Internet es sustancialmente diferente al que se instala en los PC individuales, incluso si tiene que cumplir las mismas funciones. NO puede utilizarse un software de PC en un servidor web para obtener el mismo resultado. Esto quizá usted lo sepa de sobra –en cuyo caso disculpe por la innecesaria aclaración–, pero se sorprendería de cuántas personas piensan que utilizar un software de PC en un servidor Internet es una opción viable.

Hay tres canales principales para proporcionarle a su empresa las aplicaciones on-line más frecuentes:

  • Casas de software (Microsoft, SAP, etc.), que le cobrará por el software en sí, por la instalación si así de lo pide, y por el mantenimiento del software.
  • La comunidad de desarrolladores de aplicaciones de software libre. Hay miles de aplicaciones de servidor excelentes, con años de trayectoria consolidada, disponibles para cualquiera que disponga de los conocimientos –o pueda contratar a quién los tenga– para instalar y mantener dichas aplicaciones. Estas aplicaciones no cuestan ni un euro –aunque en algunos casos se solicita una donación voluntaria al proyecto si se utiliza y se considera útil–, y son mantenidas por equipos de desarrolladores, traductores y documentalistas de todo el mundo.
  • Un proveedor de software como servicio (SaaS), que le proporcionará la aplicación instalada en un servidor cobrándole mensualmente una cuota la cual, dependiendo del caso, puede ser global o por usuario de la aplicación. Usted no tiene que comprar ningún software, no tiene que hacer ninguna instalación y no tiene que pagar ningún mantenimiento, el cual corre de cuenta de su proveedor. Es decir, usted no compra ningún software, sino que alquila el uso del mismo.

Las pequeñas y medianas empresas en España tienen peculiaridades que las distinguen de las grandes empresas, por lo que deben apreciar aspectos que son menos importantes en estas últimas:

  • Presupuesto, presupuesto, presupuesto. Es siempre un parámetro decisivo en la toma de decisiones de una pyme.
  • Los responsables técnicos (en una pyme a veces son responsables técnicos sobrevenidos, por falta de alguna otra persona que se ocupe de estos aspectos) carecen con frecuencia de una perspectiva global de las posibilidades que tienen a su alcance. Las TI son un mundillo especializado, cuyos canales de comunicación están frecuentemente copados por los grandes del sector.
  • Con mucha frecuencia una pyme es deficitaria en personal técnico que pueda ofrecer soporte en la toma de decisiones, implantación y personalización del software y mantenimiento del mismo.

Veamos cómo hemos calificado comparativamente el comportamiento de estas posibles soluciones ante diferentes aspectos a tener en cuenta en la decisión:

Software propietario Software Libre Software Como Servicio
Coste de adquisición ~
Rapidez de despliegue ~ ~
Coste de mantenimiento ~/ ~
Personalización

Leyenda: – Mejor resultado; ~ – Resultado medio; – Peor resultado.

Vemos que el software propietario es claramente perdedor en cuestión de precios, tiene un tiempo de despliegue normal, un coste de mantenimiento medio o malo y muy limitadas capacidades de personalización; el software libre destaca en los aspectos de coste e independencia para el usuario administrador; y, por su lado, el software como servicio se comporta también bien en los costes y desde luego en la despreocupación de la empresa respecto a cualquier aspecto técnico que se relacione con él.

Software Propietario
Las desventajas de este tipo de software son bastante claras si se observa la tabla: el software propietario es habitualmente caro o muy caro en el momento de su adquisición, tiene un mantenimiento también caro (usualmente por suscripción dividida en niveles de atención con precios crecientes), sus ciclos de desarrollo son marcados por el fabricante (si usted descubre que necesita una nueva funcionalidad o que hay un bug en el software esto no será resuelto hasta que el fabricante lo disponga así) y sus posibilidades de personalización son limitadas.

Sin embargo muchos ejecutivos encuentran de alguna manera tranquilizador que exista una empresa detrás del software que utilizan, y un número de teléfono al que llamar, a pesar de que la experiencia de años les diga que probablemente en caso de problemas no se lo van a resolver de forma efectiva («tiene que comprar e instalar la última versión» o «eso estará resuelto en la siguiente versión»). Un reciente estudio ha mostrado que el nivel intermedio de la empresa es el más reticente a la utilización de software libre en este entorno, en contra de la opinión del escalafón técnico de base, que prefiere soluciones de código abierto para poder solucionar sus problemas por sí mismo, y de la parte alta del organigrama que permanece al margen de las consideraciones técnicas.

Los ciclos de desarrollo de un software propietario están comprensiblemente influidos por la presión que ejerce el mercado –básicamente si un competidor lanza una nueva versión de su software–. El resultado es que la calidad del software propietario no es muchas veces todo lo buena que debería ser dado que los procesos se acortan o se dilatan en función de situaciones que no tienen que ver con las necesidades del cliente.

Software Libre (Open Source)
Por su parte el software libre ofrece un precio inmejorable (es gratuito) y una flexibilidad inigualada. Cuando se produce un problema la comunidad de desarrolladores presenta un parche o nueva versión con una rapidez muy alta y los técnicos propios pueden desarrollar tanto soluciones a problemas como funcionalidades nuevas adaptadas a las peculiaridades de la empresa.

En el otro lado de la balanza hay que decir que para que una empresa se sienta cómoda con el software libre debe contar en sus filas con personal técnico cualificado para poder gestionar el proceso completo de la vida del software en cuestión y, naturalmente, que hay que saber elegir bien el software que va a sernos de utilidad durante un ciclo previsible de varios años.

Contrariamente a lo que ocurre en el software propietario, las aplicaciones de software libre sólo desarrollan software por vía rápida cuando es descubierto un bug o una vulnerabilidad en el código, pero no durante un ciclo de desarrollo normal, al no estar sometidas a presión comercial, por lo que se benefician de un proceso de pruebas más completo y de una mejor estabilidad general.

Software como Servicio (Software as a Service, SaaS)
Se trata de una solución híbrida en cierta forma: usted alquila el uso de una aplicación sin tener que adquirirla, instalarla o mantenerla. Paga una cantidad fija mensual por la aplicación, o por el número de usuarios que necesite, pero nada más. El software que utilice puede ser propietario o libre según el caso. El tiempo de despliegue es prácticamente inmediato, ya que la aplicación está ya instalada y sólo hay que particularizarla para usted. Si hay un problema con la aplicación tampoco será asunto suyo: su proveedor debe aportarle la solución a usted.

En los aspectos negativos: pagar una cuota mensual no del agrado de todo el mundo, pero este argumento se diluye ante el hecho de que no necesita hacer inversión en software (que se desactualiza), en contratar personal técnico que lo instale, particularice y mantenga, y tampoco tendrá que pasar por un esquema de precios por rangos de usuarios (por ejemplo pagar una licencia de uso para 50 usuarios cuando usted tiene sólo 40).

En resumen, la solución de software propietario es adecuada cuando una compañía no tiene problemas con el presupuesto y puede esperar a la compañía desarrolladora en el caso de que se presenten problemas. El software libre es una solución óptima si se dispone de los efectivos técnicos necesarios para gestionarla y el software como servicio será probablemente la mejor opción si el presupuesto es un asunto a considerar y no se desea ocuparse de aspectos técnicos y además se necesita una implantación rápida de la herramienta en cuestión.

Bien, está claro que Tarsis.net es un proveedor de servicios que apuesta por el software libre y por el software como servicio, así que nuestra opinión será favorable. Pero pensamos sinceramente que una pequeña y mediana empresa no puede permanecer ajena a estas posibilidades, porque se trata de la opción más eficiente y con mejor relación calidad/precio que se puede encontrar actualmente. Tanto el software libre como el software como servicio son opciones bien consolidadas en los Estados Unidos y en los muy competitivos mercados asiáticos. ¿Dónde más que en una pyme es necesario medir al milímetro la relación coste/beneficio?

Un caso concreto
Veamos un caso concreto: una empresa se dirigió a nosotros porque tenía un problema respecto al uso de su correo electrónico. Disponía de un servicio de alojamiento del que estaba satisfecho, pero varios de sus ejecutivos y comerciales pasaban buena parte de su jornada laboral lejos de sus despachos. Al no proporcionarles su proveedor un servicio de webmail, las ausencias de esas personas suponían un problema a la compañía que se estaba haciendo más serio con el paso del tiempo. Naturalmente el uso de direcciones de correo de Hotmail o de Yahoo! no es una opción en un entorno empresarial.

Las posibles soluciones que se plantearon fueron las siguientes:

  • Comprar un software de webmail (Emumail), que tendría que estar traducido al castellano. Este software debería ser comprado, instalado en su proveedor de alojamiento actual, y actualizado –pagando las actualizaciones correspondientes– cada cierto tiempo. El coste, sólo del software, es de 600$.
  • Utilizar un software libre, que debería ser instalado en su proveedor de alojamiento. Esta instalación debería correr por cuenta de la compañía, la cual carecía de personal familiarizado con este tipo de aplicaciones y los entornos de servidor.
  • Contratar con nosotros un servicio de webmail, independiente de su proveedor actual aunque utilizando sus cuentas actuales. Ninguna inversión en software, ningún coste de mantenimiento y ninguna preocupación técnica.

La solución finalmente tomada por nuestro cliente fue la tercera, lo que le permitió resolver su problema de forma prácticamente inmediata (2 días laborables), a un coste muy inferior de lo que tenía previsto, y con la posibilidad de dar marcha atrás en el mismo momento que quisieran. Le propusimos varias soluciones alternativas de software libre y finalmente optó por Horde, un software de webmail con traducción al castellano que además cuenta con aplicaciones auxiliares de agenda y calendario. En la actualidad el servicio de webmail, convenientemente actualizado, es utilizado regularmente por un 80% de la plantilla de nuestro cliente tras 18 satisfactorios meses desde su implantación.

Publicado en: Miscelánea Tecnología

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España pierde posiciones en TIC

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El informe eEspaña 2007, presentado por la Fundación Orange, presenta este año como resultado destacado que España está perdiendo posiciones respecto a otros países en el desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones, a pesar del incremento de los usuarios de Internet.

Especialmente preocupante resulta el bajo índice de penetración de las TIC en las empresas, especialmente en lo que a comercio electrónico se refiere. Por la parte positiva se destaca que la telefonía móvil sigue siendo el motor de la implantación de estas tecnologías entre usuarios particulares y empresariales.

Un poco de análisis
Una vez más se constata cómo los planes institucionales de promoción de las TIC fracasan uno detrás de otro. Las posibles causas de este fracaso deberían buscarse en: a) una falta de comprensión por parte de las sucesivas administraciones de qué es Internet y cómo se desarrollan los procesos en ella (las webs institucionales, el histórico funcionamiento de ES-NIC o la política aislacionista de la autoridad de certificación FNMT son sólo algunos ejemplos); b) unos servicios de acceso a Internet que se cuentan entre los más caros y de peor calidad de la UE; c) una falta de percepción, por parte del sector privado, de todas las ventajas que Internet puede reportar como herramienta de negocio o, en caso de tener esa percepción, una cierta inseguridad sobre cómo llevar a cabo ese salto.

Fuente: Fundación Orange

Actualización 17/07/2007
Una comparativa sobre el precio del ADSL en distintos países europeos, publicada por el Daily Telegraph da como resultado que el precio medio mensual de una línea ADSL de 1Mb en España es de 9,5€, frente a los 0,5€ en Suecia, 1,25 en Francia o algo más de 2€ en Finlandia.
Fuente: Daily Telegraph

Publicado en: Empresa Miscelánea

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